El ministro de Salud, Carlos Alvarado, confirmó la cifra de fallecidos, mientras cientos de personas permanecen desaparecidas o atrapadas bajo los escombros, y los centros hospitalarios están saturados con personas lesionadas.
La catástrofe se abatió sobre un país que ha lidiado desde hace años con una crisis económica que ha dejado gran parte de su infraestructura en un estado precario, complicando las labores de rescate y recuperación, y supone una prueba para el Gobierno interino del país, que recibía promesas de ayuda de la comunidad internacional.

Jorge Rodríguez, jefe de la Asamblea Nacional y hermano de la presidenta interina Delcy Rodríguez, informó de que hay al menos 200 personas atrapadas y que 250 edificios habían sufrido daños o habían quedado destruidos.
Se estima que unas 70 mil familias de La Guaira resultaron afectadas por los sismos, dijo el ministro del Interior, Diosdado Cabello, quien detalló que unos 4 mil 200 hombres y mujeres de diferentes organismos de seguridad y protección civil están desplegados en el estado de La Guaira y se esperaba incrementarlos el viernes a 11 mil 500 funcionarios.
La zona más afectada, el estado de La Guaira, cerca de Caracas, “se ha convertido en un área de desastre”, dijo la presidenta, y añadió que su Gobierno estaba colaborando con empresas para desplegar maquinaria pesada con el fin de acelerar las labores de rescate.
El principal aeropuerto de Caracas, situado en La Guaira, fue cerrado por los daños. Cientos de casas y edificios permanecen sin electricidad y agua por el daño a la infraestructura. También los residentes denunciaron la falta de ayuda.

