El Gobierno cubano negó albergar “bases militares o de inteligencia extranjeras” en una declaración que responde a las acusaciones de Estados Unidos que llevaron a Washington a buscar bloquear todo envío de petróleo a la isla.
El comunicado del Ministerio de Exteriores cubano niega que sea “una amenaza para la seguridad de Estados Unidos”, que haya apoyado “actividad hostil” contra ese país o que haya apoyado y financiado organizaciones terroristas o extremistas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el jueves pasado una orden ejecutiva que declara que Cuba es un riesgo para la seguridad nacional y prevé aranceles para los países que vendan o suministren petróleo a Cuba, lo que en la práctica significa la asfixia energética de la isla..
La declaración agrega que La Habana “está dispuesta a reactivar y ampliar la cooperación bilateral con los Estados Unidos para hacer frente a amenazas transnacionales compartidas, sin renunciar jamás a la defensa de su soberanía y la independencia”.
En concreto, propone “renovar la cooperación técnica bilateral en “la lucha contra el terrorismo, la prevención del lavado de dinero, el combate al narcotráfico, la ciberseguridad, la trata de personas y los delitos financieros”.

