Al menos 30 personas murieron y decenas resultaron heridas en Kiev, en el que fue, según las autoridades, el mayor ataque ruso contra la capital de Ucrania desde el inicio de la invasión en 2022.
Según la fuerza aérea ucraniana, Rusia lanzó 496 drones y 74 misiles entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves.

Ucrania, que dispone de recursos más limitados en materia de misiles, también ha intensificado sus ataques contra territorio ruso, y golpea en particular al sector petrolero.
En las calles, los habitantes acudieron en masa a los refugios, algunos con colchones bajo el brazo. Unas 52 mil personas, entre ellas 4 mil 500 niños, se refugiaron en estaciones subterráneas para protegerse, la cifra más alta de los últimos años, según el metro de Kiev.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, prometió que su país responderá y pidió a Estados Unidos que le dé licencia para fabricar misiles de defensa antiaérea Patriot, a fin de “impedir ataques como este”.
Zelenski denunció que “Rusia apunta a blancos civiles únicamente para obligar a Ucrania a renunciar a su Estado”. “Eso no ocurrirá”, aseguró, y prometió responder a los ataques.

