Los colegios electorales en Israel abrieron para acoger las primeras elecciones desde los ataques de Hamás de octubre de 2023, en las que se decidirá quién gobernará el país tras algunos de sus años más violentos y con el primer ministro, Benjamín Netanyahu, segundo en las encuestas y en la mira de fuertes críticas.
Un total de 38 partidos participan en la jornada electoral, pero se espera que solo 11 superen el umbral del 3,25% del electorado necesario para obtener representación parlamentaria, en unos comicios con dos bloques muy reñidos que, según las últimas encuestas, no tendrán mayoría para gobernar sin el apoyo de los partidos árabes.
A lo largo del país, y también en los asentamientos ilegales de Cisjordania ocupada, 12 mil 018 colegios electorales han abierto sus puertas para más de 7 millones de electores, según las cifras de la Comisión Electoral Central israelí.

Las encuestas indican que la coalición del Likud (el partido de Netanyahu) con la extrema derecha y los partidos ultraortodoxos podría no alcanzar la mayoría suficiente.
Una de las razones es Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor del ejército israelí, de 66 años y que está planteando un desafío inesperado al hombre que ha mandado en Israel durante la mayor parte de las últimas tres décadas.
Eisenkot decidió presentarse contra Netanyahu movido, entre otras razones, por la tragedia que vivió. El menor de sus cinco hijos, Gal, sargento mayor del ejército, murió en diciembre de 2023 en una explosión en el norte de Gaza cuando participaba en una misión para recuperar los restos de dos rehenes israelíes capturados por Hamás el 7 de octubre.
Ante la situación que se vive en Israel, Gadi Eisenkot, se comprometió a unir al país y ha pedido la creación de una comisión que investigue los errores y las deficiencias en el gobierno de Netanyahu, que dejado un camino de corrupción y violencia.


