Se trata del USS Gerald R. Ford, que lleva un grupo de ataque de más de 4 mil marineros y decenas de aeronaves tácticas, que se suma al despliegue de Estados Unidos cerca de las costas de Venezuela con la misión de combatir el narcotráfico.
El Pentágono describió este portaaviones como “el más grande del mundo” y señaló que la llegada de las fuerzas marítimas se produce después de que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, ordenó al Grupo de Ataque del Portaaviones apoyar la directiva del presidente Donald Trump, para desmantelar las presuntas organizaciones criminales transnacionales y combatir el supuesto narcoterrorismo “en defensa de la patria”.

En respuesta, el Gobierno de Nicolás Maduro anunció un nuevo despliegue militar en todo el territorio con 200 mil militares para defenderse, de acuerdo a palabras del ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, de las “amenazas imperiales”.
Al respecto, el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, dijo que la política actual de Washington con Caracas “no traerá nada bueno” y no aumentará el prestigio estadounidense en la arena internacional.
Por su parte, el Reino Unido tomó la decisión de no compartir información de inteligencia con Estados Unidos sobre embarcaciones sospechosas de narcotráfico porque no quiere ser cómplice de los ataques militares estadounidenses, al considerar que estos son ilegales.
Según autoridades estadounidenses, ya son 75 los muertos y una veintena de embarcaciones destruidas en la operación que lleva a cabo en aguas del Caribe y que luego amplió al Pacífico, por cierto muy cerca de las costas de Acapulco.

