Fue aprobada en lo general con 349 votos a favor, 132 en contra y cero abstenciones, y en lo particular con cambios por 351 a favor, 124 en contra y cero abstenciones.
La ley deriva de una iniciativa presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum, abroga la ley vigente publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 27 de mayo de 2019, y adecua el texto normativo con el decreto de reforma constitucional del 30 de septiembre de 2024.
Tras su aprobación se envió al Senado mexicano para sus efectos constitucionales.
La Ley nueva de la Guardia Nacional, que cuenta con 96 artículos y se organiza en siete títulos, tiene como uno de sus propósitos “regular los principios, organización, atribuciones, integración, equivalencias jerárquicas, así como su coordinación con las entidades federativas y las autoridades municipales”.

El texto señala que la Guardia Nacional “podrá contar con personal del Ejército, Fuerza Aérea y confianza de carácter civil que sea necesario”.
Agrega que “su objeto es realizar la función de seguridad pública a cargo de la Federación y, en su caso, conforme a los convenios que para tal efecto se celebren, colaborar temporalmente en las tareas de seguridad pública que corresponden a las entidades federativas o municipios, con la finalidad de preservar la paz social y proteger los derechos de la población”.

También apunta que sus fines son salvaguardar la vida, integridad, seguridad, bienes y derechos de las personas con respeto a los derechos humanos.
Además realizará labores de investigación e inteligencia para la prevención de los delitos.
El texto señala que el titular de la Defensa será el responsable de organizar, equipar, educar, adiestrar, capacitar, administrar y desarrollar a la Guardia Nacional.
Casi al finalizar la sesión, los legisladores del PRI exhibieron una lona con las imágenes de Gonzalo y Andrés, hijos del ex presidente López Obrador, además de la del vocero de la bancada morenista Arturo Ávila, selladas con las palabras “Se busca” y debajo de la frase “Cártel de Morena”.

El priista Carlos Gutiérrez y otros legisladores de su bancada se dirigieron con todo y manta frente a las curules del PT, lo que generó empujones, manotazos y hasta un conato de bronca.
Luego los diputados del PRI volvieron a sus lugares y la sesión pudo transcurrir hasta el fin.

