El presidente de Estados Unidos autorizó a las fuerzas del orden federales arrestar a inmigrantes ilegales y llevar a cabo operaciones policiales en lugares considerados “protegidos” como: iglesias, hospitales y colegios.
Esta medida revierte una directriz que durante más de una década había instruido a dos agencias migratorias federales -el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP)- no llevar a cabo acciones policiales de inmigración en ubicaciones delicadas.
“Los delincuentes ya no podrán esconderse en estos sitios para evitar ser arrestados. La Administración Trump no limitará a las fuerzas del orden y se espera que utilicen el sentido común”, ha dicho el Departamento de Seguridad Nacional, liderado por el secretario interino, Benjamine Huffman.
El objetivo es “atrapar a criminales extranjeros, incluyendo asesinos y violadores, que hayan entrado ilegalmente” en Estados Unidos. La nueva administración también ha emitido una segunda directiva que incluye la eliminación gradual de los programas que permiten a los migrantes de Venezuela, Nicaragua, Cuba o Haití entrar en el país “por cuestiones humanitarias”.
Si bien no ha detallado más al respecto, el Departamento de Seguridad Nacional destacó que se estudiará “caso por caso”.
