La Fiscalía Federal para el Distrito Sur de Nueva York dio a conocer que el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya y otros nueve funcionarios mexicanos, tanto en activo como retirados, fueron acusados de narcotráfico y delitos relacionados con armas.
Presuntamente conspiraron con líderes del Cártel de Sinaloa para importar grandes cantidades de narcóticos a Estados Unidos a cambio de apoyo político y sobornos.
Además, presuntamente utilizaron sus cargos de confianza para proteger las operaciones del Cártel, facilitando así el ingreso de drogas letales a Estados Unidos.
Según la acusación, cada uno de ellos participó en una conspiración corrupta y violenta de narcotráfico con el Cártel para importar grandes cantidades de fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina desde México a Estados Unidos. A cambio, los acusados recibieron colectivamente millones de dólares provenientes del narcotráfico.
Según las acusaciones, los funcionarios han estado estrechamente vinculados a la facción del Cártel, dirigida por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, conocidos como “Los Chapitos”.
Rocha Moya está acusado de conspiración para la importación de narcóticos, posesión de ametralladoras y artefactos explosivos, conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos. Por estos delitos podría alcanzar una sanción máxima de cadena perpetua y una pena mínima obligatoria de 40 años de prisión.


