El museo del Louvre de París permanece cerrado después del espectacular robo de las joyas “de la Corona”, que reavivó las críticas sobre la falta de seguridad en los museos de Francia.
Sesenta investigadores buscan a los autores de este rápido atraco de siete minutos de duración, que dio la vuelta al mundo. Las primeras pesquisas apuntan al crimen organizado.

Un chaleco amarillo, una radial, una camioneta con montacargas y la corona de Eugenia de Montijo, que dejaron abadonados en su huida los autores del robo, centran la investigación para dilucidar el golpe en el museo más visitado del mundo.
“Lo que es seguro es que hemos fallado”, reconoció en la radio France Inter el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, para quien este hecho proyecta “una imagen muy negativa” del país.
El Louvre recibe cada año nueve millones de visitantes y este lunes permaneció cerrado por segundo día consecutivo, indicó uno de sus responsables. El martes es su día de cierre semanal.
La decepción y la tristeza invadieron a los turistas que en la mañana esperaban su turno para entrar y contemplar obras maestras del arte como la Mona Lisa o la Venus de Milo.
Ante el cierre, los turistas aprovecharon la explanada desierta para tomarse selfies y fotografías con la icónica pirámide de cristal, una de las entradas del museo.


