El terremoto de magnitud 6,9 ocurrido en el centro de Filipinas deja al menos 60 personas sin vida, mientras los heridos desbordan los hospitales de la isla central de Cebú y avanzan las labores de rescate en varios edificios colapsados.
Debido al gran volumen de pacientes con lesiones graves, el personal médico atendió a algunos de ellos fuera del hospital

El Consejo Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres reportó 147 heridos en las islas centrales, donde 22 edificios resultaron dañados.
Imágenes grabadas por los residentes y ampliamente difundidas en redes sociales muestran un antiguo templo católico en la isla de Bantayan, cerca de Cebú, adornada con bombillas que se balanceaban violentamente poco antes de que su campanario se derrumbara.
El gobierno provincial de Cebú pidió que voluntarios médicos ayuden en las tareas de socorro tras el terremoto.
Las labores de rescate durante la noche son complicadas por la oscuridad y las 379 réplicas reportadas por el Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología.
Varias carreteras de la localidad también sufrieron daños y hubo cortes en el suministro eléctrico en Cebú y las islas centrales cercanas.


