Cientos de manifestantes, encabezados por jóvenes, protestaron por segundo día consecutivo contra el gobierno y el Congreso en el centro de Lima, tras los enfrentamientos del sábado que dejaron 18 heridos.
Este domingo el colectivo “Generación Z”, que reúne a jóvenes de entre 18 y 30 años, lideró de nuevo la marcha hacia las sedes de los poderes públicos, donde la policía desplegó un fuerte dispositivo de contención.
Al caer la noche, grupos de manifestantes lanzaron piedras y bombas incendiarias contra los uniformados que les impedían el paso. La policía respondió con gases lacrimógenos.

“Me siento indignada, completamente engañada con este gobierno (…) y este Congreso que sirve a todos los partidos políticos (…) que son una mafia enquistada en el Estado”, dijo Xiomi Aguilar, de 28 años.
Las manifestaciones han venido escalando en los últimos seis meses en Perú, a raíz de la ola de extorsiones y asesinatos del crimen organizado, el desprestigio del ejecutivo y el congreso, y la corrupción que la ciudadanía atribuye al sector público, según estudios de opinión.
El malestar social aumentó la semana pasada después de que el legislativo, de mayoría conservadora y afín al gobierno de Dina Boluarte, aprobara una reforma pensional que según los jóvenes los obliga a aportar a fondos privados en medio de una informalidad que supera el 70%.

