Ambos países lograron un plan técnico para la gestión del agua en la cuenca del Río Bravo, en el marco del Tratado de Aguas de 1944, ante la sequía extrema que afecta a la región fronteriza.
En un comunicado conjunto, las Secretarías de Relaciones Exteriores, de Agricultura y Desarrollo Rural, de Medio Ambiente y Recursos Naturales, y la Comisión Nacional del Agua de México detallaron que el acuerdo es resultado de un trabajo técnico y político sostenido entre ambos países, apegado a los mecanismos previstos en el propio tratado y con respeto a la soberanía de las dos naciones.
Las dependencias informaron que el plan establece una ruta clara para la administración del recurso hídrico, asegurando en todo momento el derecho humano al agua y a la alimentación de las comunidades en territorio mexicano.
“México confirmó su disposición a garantizar la entrega de una cantidad mínima anual convenida entre ambos países, de acuerdo con las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos previstos en el Tratado, priorizando además el abastecimiento para consumo humano y producción agrícola”, afirma el comunicado.
Agregó que el acuerdo alcanzado permite “fortalecer la gestión ordenada del recurso hídrico en la cuenca del río Bravo y avanzar hacia una planeación de mayor previsibilidad y responsabilidad compartida frente a los efectos de la sequía, incorporando infraestructura y acciones de adaptación de largo plazo”.
Con esto el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum se comprometió a entregar al estado de Texas un volumen mínimo anual de 431.5 millones de metros cúbicos de agua del Río Bravo durante el actual quinquenio que 2026-2030, aseguró la Administración del Presidente Donald Trump.


